Interfaz cerebro-computadora: un reto prometedor

¿Qué es BCI?

La tecnología Interfaz Cerebro-Computadora (Brain-Computer Interface o BCI) tiene como objetivo proporcionar comunicación básica (esencialmente deletreo) entre el cerebro y la computadora sin que el usuario realice movimientos corporales.

BCI fue desarrollada inicialmente para ayudar a los pacientes con deficiencias motoras severas y con incapacidades para comunicarse.

En los últimos años han surgido nuevas posibilidades y aplicaciones de esta tecnología; en principio, destinada a nuevos grupos de pacientes que requieren ayuda para recuperarse de un accidente cerebrovascular (ACV), para recuperar movimientos corporales o para ayudar a los neurocirujanos a mapear el cerebro con mayor precisión y realizar cirugías de manera más eficiente y segura.

¿Cómo funciona la tecnología BCI?

La tecnología BCI permite detectar actividad cerebral a través de sensores externos a la cabeza, tales como la capa de electrodos utilizados para generar encefalogramas (EEG), o sensores dentro de la cabeza, que detectan la actividad electrocardiográfica (ECOG) durante las neurocirugías.

A través de la computadora es posible detectar y analizar patrones de actividad cerebral específicos que corresponden a los mensajes o comandos que el usuario desea enviar.

Por ejemplo, un usuario podría prestar atención a un ícono con la letra C, que titila en la pantalla de su computadora para deletrear dicha letra.

También podría agitar su mano izquierda para desplazar el cursor de su ratón, mover una silla de ruedas o activar un robot humanoide.

Aplicaciones recientes de la tecnología BCI

Actualmente el desarrollo de interfaces Cerebro-Computadora se están empleando para:

  • Controlar el movimiento de los dedos.
  • Contrarrestar desórdenes neuronales.
  • Combatir dolores de los músculos y del sistema óseo.
  • Recuperar funciones cerebrales.
  • Desarrollar neuro-prótesis.
  • Reconocer habla continua.
  • Controlar funcionalidades de los dispositivos móviles.

Resulta espeluznante el desarrollo de interfaces funcionales Cerebro-Cerebro, por ejemplo, cyborgs que pueden conectar su actividad cerebral con el cerebro de una cucaracha.

Sin duda, en los próximos años tendremos una comunidad globalizada y creciente de cyborgs incorporados a la sociedad en forma cada vez más desapercibida.

¿Conoces a alguien que desee convertirse en un cyborg?

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(Imagen: Petrovich9/Getty Images/iStockphoto)

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